SIETE RAYOS DE SOL Y PEDRO CATORCE
Mi abuelo Joaquín MateoContreras, era un señor muy inteligente. Para desgracia suya, estabendición le trajo problemas desde bien pequeño, pues según mecontaba, tenía un maestro que tenía gafas quevedianas y siempre amano un puntero para señalar. Normalmente los más “listillos”ayudaban a los que iban “retrasaetes” en las tareas escolares.Hubo un día que le preguntó a mi abuelo la lección, y como habíaestado enfermo o ayudando al padre en casa, no había asistido, yeste con su voz infantil exclamo ¡no me se la lección!. El maestro,que debía de ser de la vieja escuela aquella que promulga “laletra con sangre entra”, cogió el puntero para dejar más quetibia la palma de la mano. Tal debió ser el rostro desencajado delmaestro al levantar el puntero que el pobre de mi abuelo viéndosecoronado de estrellas, tomó la decisión en décimas de segundo dequitar la mano, estrellándose el puntero en el suelo. Este hechoprovocó que el mismo se partiera en dos, con la mala fortuna que elpedazo del extremo rebotó en el suelo al partirse y le rompió lasgafas quevedianas al maestro.
Desde entonces mi abueloestuvo desahuciado de la escuela. Y aprendió por otros mediosaritmética, matemáticas, literatura, etc. Él me enseñó a mi aleer antes de ir al colegio, y casi a escribir. Él hacía raícescuadradas de cabeza cuando yo le preguntaba en 5º de E.G.B. Sabíade refranes una infinidad. Y también sabía de cuentos que nuncasupe si eran inventados o leídos.
Por suerte, en INTERNETexisten maravillosas herramientas de búsqueda y como en algunaocasión a más de uno nos ha picado la curiosidad, pues he realizadomis investigaciones sobre los dos cuentos que más recuerdo: SIETERAYOS DE SOL y PEDRO CATORCE, aunque también estaban “la princesaque nunca se reía”, “de media un celemín”, “las sietecabritillas y el lobo”, “la graja y el queso”.
SIETE RAYOS DE SOL
Al poner en el buscador“siete rayos de sol” aparece una primera mención a “CuentosTradicionales” de Doña Concha Espina publicado en 1930, nopudiendo verificar nada más.
La segunda búsquedaimportante nace de buscar en GOOGLE books (libros) a “Siete Rayosde Sol” y nos encontramos con un cuento popular español, recogidode la tradición oral por un profesor de lenguas romanas D. AurelioMacedonio Espinosa. El cuento que está escrito en granadino es unaauténtica perla, pero... no es el que me contaba mi abuelo.Aumentando la búsqueda entre los 3 volúmenes que D. Aurelioelaboró, observo que el cuento que mi abuelo me contaba, quizá poraquello de pertenecer al pueblo, se fue desvirtuando y mezclando conotros cuentos ya que este cuento tal cual lo recuerdo yo acaba siendomuy parecido en contenido al “El traje de piojo”.
Y ya sin más historiaspaso a narrar SIETE RAYOS DE SOL como me lo contaba mi abuelo.
Había una vez, que en unreino lejano habitaban en un castillo unos reyes que tenían una solahija llamada Siete Rayos de Sol. Como era muy altiva, caprichosa yorgullosa y mandamás nadie la quería por esposa. El rey, que veíaacercarse la muerte habló con su esposa sobre la idea de hacertorneos y buscar un príncipe esposo para asegurar la descendencia yperpetuidad del reino.
Entonces el rey mandó unemisario real a todos los reinos colindantes con un mensaje “SieteRayos de Sol se desposará con aquel que gane las pruebas que pongael rey”.
Vinieron de todos losconfines de la tierra para contemplar la belleza de Siete Rayos deSol.
El rey dijo a todos losvalientes caballeros: “- Aquel que traiga la flor de la eternajuventud se casará con mi hija-”. Y partieron todos en suscaballos en busca de la dichosa flor. Después de tres meses, volvióel emisario del rey y le dijo: “-Muchos de ellos han desistido yotros han muerto en la prueba, ya que la flor de la eterna juventudestaba dentro de la cueva del dragón de siete cabezas-”.
“-Oh esposo mío, nadiese casará con nuestra hija”- decía la reina entre sollozos.
Pero el rey exclamo: -¡pondré otra prueba!-. Y mandó al emisario de nuevo y vinieron lospríncipes al reino y enunció su nueva prueba: “-Hay un gigantecon un sólo ojo en lo alto de aquella colina que aterra a nuestropueblo. Aquel que consiga matarlo se casará con Siete Rayos deSol-”.
¡Caían como chinches! Ymuchos de ellos al ver tanta vida perdida, desistieron.
“-Oh esposo mío, nadiese casará con nuestra hija”- decía la reina entre sollozos en laalcoba real - “con las pruebas tan difíciles que pones o nadieviene vivo o no quieren intentarlo. ¿Por qué no pones pruebas másfáciles?-”.
Ese día tuvo el rey unsueño y cuando se despertó le dijo a la reina que la nueva pruebaconsistiría en un acertijo. Y fue a la torre más alta y bajó conun garbillo del campo que le había regalado su padre. Le dijo a sumujer: “-Aquel que adivine de qué está hecho este garbillo secasará con Siete Rayos de Sol”. Y la reina lloraba y llorabaporque el rey no le quería decir de qué piel estaba hecha elgarbillo. Hasta que sin querer queriendo le dijo al oído que estabahecho de la piel de un piojo. “Buahhhhhhhhh, buahhhh llorabadesconsoladamente la reina, ¡pero quién va a adivinar que estáhecho de la piel de un piojo”.
En ese momento a laafueras de palacio había un buen pastor que estaba sintiendo lahierbas nacer con el oído pegado a tierra y oyó los lamentos de lareina.
Al día siguiente, el reymando al emisario real para proclamar que aquel que acertara de quéestaba hecho el garbillo se casaría con su hija. Evidentementeacudió el pastorcillo y se puso a la fila esperando su turno. Cuandollegó el rey se burló por su vestimenta pero cuando le preguntó,el pastorcillo contestó: “-Este garbillo está hecho de la piel deun piojo” y el rey asombrado no le quedó más remedio que casar asu hija Siete Rayos de Sol con un pobre pastor del pueblo,celebrándose la boda al día siguiente. Y fueron felices y comieronperdices. Colorín colorado este cuento se ha acabado.
Uff, ¡madre mía! Yoenseguida decía “abuelo cuéntamelo otra vez”. Y luego me decíami abuelo: “nena tu ten siempre presente esta máxima: ver, oir ycallar y así llegarás muy lejos”.
Próximamente PEDRO CATORCE.
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